El dinero en efectivo sigue siendo un instrumento elegido por los delincuentes para el lavado de dinero, destaca informe de Europol

Facebooktwittergoogle_plusredditlinkedinmail

Según la conclusión de un informe de Europol, órgano encargado de facilitar las operaciones de lucha contra la delincuencia en la Unión Europea (UE), y a pesar de los constantes cambios en el seno del crimen organizado y del crecimiento del ciberdelito, los métodos de lavado de dinero detectados continúan siendo los tradicionales.

El más reciente informe de Europol “Why is cash still king?”, o ¿por qué el dinero en efectivo sigue siendo el rey?, muestra que si bien los consumidores están utilizando cada vez menos el dinero en efectivo, este método sigue siendo uno de los preferidos para lavar el producto de actividades criminales.

Rob Wainwright, Director de Europol, señala en el prólogo del informe que casi todas las actividades delictivas producen ganancias, a menudo dinero en efectivo que los delincuentes tratan de blanquear a través de diferentes medios. Tanto las actividades delictivas que producen el dinero sucio como el propio acto del lavado de dinero son realizados por grupos transnacionales de la delincuencia organizada independientemente de su origen étnico o ubicación geográfica, desafiando de esta manera cualquier categorización. Las actividades de lavado de dinero son muy difusa por una razón relativamente simple: el crimen organizado es una actividad comercial que trabaja para obtener un beneficio financiero.

Casi todos los delitos utilizan el dinero en efectivo para facilitar el ardid del lavado de dinero en algún momento dentro de la cadena delictiva, no sólo los delitos tradicionales que generan ganancias en efectivo, sino también instancias delictivas derivadas de las nuevas tecnologías, como las monedas virtuales, donde se utiliza el dinero en efectivo como instrumento para disimular el origen delictivo de los fondos recaudados.

Si bien el mundo mira con preocupación la posibilidad de que los criminales abusen de las monedas virtuales, este informe puede parecer un tanto inusual ya que no resalta fenómenos nuevos o riesgos emergentes, enfatiza en el hecho de que el lavado de dinero y el dinero en efectivo han sido instrumentales para los criminales durante décadas.

Esto es precisamente lo que hace que las conclusiones de este informe sean de gran interés: a pesar de los cambios observados en la esfera de la criminalidad, donde aparecen grandes amenazas con las nuevas tecnologías, los esquemas de lavado de dinero detectados por las fuerzas del orden están todavía en gran medida caracterizados por las técnicas tradicionales, en particular, el uso de dinero en efectivo, agrega Wainwright.

En la Unión Europea, el uso de dinero en efectivo es la razón principal que desencadena reportes de operaciones sospechosas (ROS) en el sistema financiero, representando más del 30% de todos los ROS. Los informes sobre las detecciones de los movimientos sospechosos de dinero en efectivo representan alrededor de un tercio de todas las contribuciones a Europol en materia de lavado de dinero.

Aunque el uso de dinero en efectivo ha experimentado un moderado descenso en la UE, la demanda de billetes de alta denominación, que por lo general no son muy utilizados para realizar pagos, tales como los billetes de 500 euros, ha sido sostenida. El billete de 500 euros representa más del 30% del valor de todos los billetes en circulación. Esto despierta dudas acerca de la finalidad de estos billetes y si están relacionados con actividades delictivas, que debería estudiarse más a fondo.

La posibilidad de vincular el dinero en efectivo con actividades criminales continúa siendo un enorme desafío para las autoridades de aplicación de la ley. “El uso de dinero en efectivo por los criminales sigue siendo uno de los principales obstáculos para concluir con éxito las investigaciones”, dice Wainwright. “Es una amenaza que no ha recibido suficiente atención internacional o soluciones legislativas. Un enfoque fragmentado de cumplimiento tanto a nivel nacional como internacional y diferentes marcos regulatorios en todos los países miembro de la UE, son ampliamente explotados por los delincuentes, que adaptan sus métodos y rutas para tomar ventaja de estas lagunas. Intensificar los esfuerzos para aumentar la cooperación internacional y el intercambio de información y el establecimiento de un enfoque más concertado entre los Estados miembros de la UE en relación con los movimientos de dinero efectivo dentro de la UE, son cruciales si queremos hacer frente a estas actividades delictivas”.

Uno de los métodos más utilizados por los delincuentes para el lavado de dinero sigue siendo el contrabando de dinero físico. Es difícil evaluar la magnitud de esta actividad criminal, pero según algunas estimaciones conservadoras basadas en los registros recibidos por Europol muestran que las autoridades de los estados miembro detectan y/o confiscan unos 1.500 millones de euros por año, se destaca en el informe. Según el informe, entre 2012 y junio de 2014 más de 3.800 millones de euros en efectivo fueron detectados y/o confiscados por las autoridades competentes.

Hay, por supuesto, muchos otros factores que presentan riesgos relacionados con el lavado de dinero (por ejemplo, la propiedad efectiva o el beneficiario final de las empresas), sin embargo muchos de estos riesgos están recibiendo suficiente atención a nivel internacional, y ya se están abordando a través de la legislación europea, resalta Wainwright al inicio del informe, sin embargo, el uso de dinero en efectivo por parte de los delincuentes sigue siendo una de las mayores amenazas reportadas por las agencias de aplicación de la ley en materia de lavado de dinero, así como una de las barreras más importantes para llegar a un final exitoso en las investigaciones y procesos legales.

Los resultados del reporte se reflejan en una serie de recomendaciones que buscan aportar soluciones prácticas que pueden ayudar a prevenir el uso del dinero en efectivo para efectos criminales así como también permitir a los investigadores obtener un número mayor de condenas.

Entre algunas de las conclusiones se señala que el contrabando de dinero físico sigue siendo un método frecuente, sin embargo, la información relacionada con detecciones de dinero en efectivo—y el mantenimiento e intercambio de la misma— no siempre está centralizada a nivel nacional, y ciertamente no lo está a nivel internacional, por lo que es difícil evaluar la magnitud del fenómeno u otros elementos relacionados, como por ejemplo las rutas preferidas por los delincuentes para mover el dinero fìsico.