El Congreso de EE.UU. cuestiona severamente a ejecutivos por la nueva moneda criptográfica de Facebook, Calibra, argumentando desconfianza y temores de delitos financieros

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Demócratas y republicanos en los comités del Senado y de la Cámara de Representantes de servicios bancarios y financieros tuvieron la oportunidad la semana pasada de cuestionar severamente a Facebook en relación con su próxima moneda criptográfica Calibra e hicieron algo que rara vez sucede: estuvieron de acuerdo, cuentan con una gran cantidad de crecientes temores en relación a la nueva iniciativa virtual, que van desde la posibilidad de un incremento de delitos financieros hasta perder el control del valor de la moneda fiduciaria, a manos de la nueva iniciativa virtual.

El presidente de la banca del Senado de EE.UU., Mike Crapo, y el senador Sherrod Brown, encabezaron una letanía de legisladores que sondearon preocupaciones clave, con un tema común entre ellos la falta de confianza sobre cómo Facebook, Calibra y la asociación que lo respalda administrarán la moneda criptográfica y posiblemente establecerán o cambiarán su valor y la mantendrán a salvo de criminales, piratas informáticos y evasores de sanciones.

El efecto no sorprende luego de que en los últimos días Facebook haya alcanzado un acuerdo de US$ 5.000 millones con la Comisión Federal de Comercio por haber manejado en forma indebida o ilegal datos de los usuarios y por violaciones a la privacidad de los usuarios, una multa que, según los informes, pagó con facilidad el gigante de las redes sociales.

El escepticismo es que el Congreso también es informado por los comentarios de muchos líderes financieros mundiales, preocupados de que Calibra pueda convertirse en la moneda ilícita de los grupos criminales y terroristas.

Desde su anuncio formal, «EE.UU. y los reguladores globales han tomado nota, incluyendo la Reserva Federal, la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido, la Junta de Estabilidad Financiera, el G-7 y otros», escribió Crapo.

Hace un par de semanas, durante el Informe semestral de política monetaria de la Reserva Federal al Congreso, el presidente Powell expresó su preocupación sobre el potencial de la criptomoneda para incitar a problemas de lavado de dinero e inestabilidad financiera, y también expresó preocupación por la privacidad de los clientes.

De manera similar, la semana pasada, el secretario de Estados Unidos, Steven Mnuchin, declaró que el Departamento del Tesoro tiene «preocupaciones muy serias de que Libra pueda ser mal utilizada por los lavadores de dinero y los terroristas financieros».

Paralelamente, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, declaró: “Libra, si logra sus ambiciones, sería de importancia sistémica. Como tal, tendría que cumplir con los más altos estándares de regulación prudencial y protección del consumidor. Debe abordar temas que van desde el lavado de dinero hasta la protección de datos y la capacidad de resiliencia operativa».

Crapo, tenía una lista de preocupaciones que incluía:

¿Cómo funcionará el sistema de pago?

¿Cómo se gestionará?

¿Cómo interactuarán Libra, la Asociación de Libra, Calibra y Facebook?

¿Qué protecciones al consumidor se aplicarán?

¿Cuáles son las posibles implicaciones para los consumidores con respecto a la pérdida financiera por fraude o el fracaso del proyecto?

¿Cómo se protegerán los datos de los individuos?

¿Cómo se preservará la privacidad de los individuos?

¿Cómo interactuará el ecosistema de Libra con la Ley de Secreto Bancario y otras regulaciones existentes contra el lavado de dinero?

¿Cuáles son las formas en que Libra podría amenazar la estabilidad financiera y cuáles son algunos pasos que podrían tomarse de manera preventiva para mitigar esos riesgos?

Un día después de la audiencia en el Senado, la presidenta del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Maxine Waters, realizó una audiencia con el mismo funcionario de Libra, el CEO David Marcus, y realizó similares cuestionamientos sobre cómo la nueva moneda funcionaría frente a las históricas leyes bancarias y entidades delictivas.

La discusión tuvo lugar en el contexto de un proyecto de ley que podría convertirse en un gran escollo para Calibra: “Keep Big Tech Out of Finance Act,” (algo así como la ley para mantener las grandes empresas de tecnología fuera del sector financiero), que prohibiría que las grandes plataformas públicas, como Facebook, pudieran obtener licencias, autorizaciones o registrase como una institución financiera de Estados Unidos o afiliarse de alguna otra manera con dichas instituciones financieras.

El proyecto de ley también prohibiría que estas enormes plataformas públicas establezcan, mantengan u operen un activo digital que se pretenda utilizar como medio de intercambio, unidad de cuenta, almacenamiento de valor o cualquier otra función similar definida por la Reserva Federal.

Waters también mencionó otras preocupaciones sobre la posibilidad de que Calibra se convirtiera en blanco de ataques cibernéticos por diversas razones, ya sea para destruirla por completo, para robarla o por países en listas negras de EE.UU., como Irán o Corea del Norte para evadir sanciones.

En los comentarios posteriores a la audiencia, Waters pensó que Marcus «no respondió algunas de las preguntas más significativas».

Si bien las audiencias se llevan a cabo en Washington, los problemas en torno a Calibra tienen una importancia mundial, ya que Facebook es utilizada por un tercio de la población mundial.

Facebook ya tiene una reputación dañada en lo que respecta evitar que personajes indeseables utilicen su plataforma.

Entonces, ¿cómo puede una compañía que ha perdido la confianza de los usuarios y las autoridades reconstruir eso, y luego no solo ser confiable con datos muy valiosos, sino también con el valor monetario? Estas son las preguntas que deberán responder Facebook, Calibra y sus patrocinadores.

La compañía ya ha dicho que planea instituir los niveles más altos de cumplimiento ALD, pero las incertidumbres continúan.

¿Puede incluso el mejor programa ALD/CFT mantenerse al día con el volumen total y las potenciales micro-transacciones que se llevarán a cabo y que realizarán miles de millones de personas y que, probablemente, alcancen los billones de dólares?

Este debate no se resolverá pronto, pero lo más probable es que, si en algún momento se llegara a aprobar el funcionamiento de Libra y Calibra, los árbitros finales serán los reguladores e investigadores.

Si los examinadores analizan cuidadosamente y no les gusta lo que ven, descubriremos las fallas en las sanciones formales contra Calibra. Y si demasiados senderos criminales de lavado de dinero conducen a Calibra, los investigadores contarán esa historia en acusaciones federales formales.