EE.UU. refuerza las investigaciones extranjeras para atacar en mayor medida el lavado de dinero

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La Unidad de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de EE.UU. incrementa las investigaciones y fiscalizaciones extranjeras, y posiblemente los bancos deban presentar más  información a las agencias en el futuro cercano.

Es posible que las instituciones financieras de EE.UU. deban proporcionar más información sobre los clientes a la oficina de delitos financieros del Departamento del Tesoro, a medida que esta agencia aumenta su enfoque en las amenazas de lavado de dinero en el extranjero, lo que puede sumar una importante carga de cumplimiento.

FinCEN estableció el año pasado una nueva división para supervisar las investigaciones extranjeras y nacionales. La División de Investigaciones Globales, creada en agosto, anteriormente formaba parte de la oficina de cumplimiento de FinCEN.

El hecho de que FinCEN estableciera la unidad de investigaciones como una oficina independiente destaca una de las prioridades clave de la agencia este año. Se espera que FinCEN use sus poderes de investigación específicos con mayor frecuencia, incluida su autoridad en virtud de la Ley Patriota para prohibir a los bancos abrir cuentas corresponsales con instituciones financieras extranjeras.

Otros poderes incluyen la capacidad de solicitar información de los bancos sobre las transacciones de los clientes y exigir información adicional sobre las transacciones realizadas en ciertas ciudades de EE.UU. que FinCEN considera riesgosas.

Un poder que FinCEN puede utilizar más este año es lo que se conoce como autoridad de la Sección 311, que le permite a la agencia imponer medidas especiales a los bancos, como el mantenimiento de registros o los requisitos de diligencia debida, o incluso incluirlos en una lista negra.

FinCEN recientemente utilizó la autoridad para nombrar a Irán como una preocupación principal de lavado de dinero, prohibiendo a las instituciones financieras de EE.UU. abrir cuentas corresponsales.

Funcionarios de FinCEN han señalado en discursos en los últimos meses que planean enfocarse más en usar sus poderes de investigación para detectar y prevenir actividades delictivas como el financiamiento del terrorismo, el tráfico de personas y el fraude, entre otras áreas.

La agencia puede usar la autoridad de la Sección 311 para enfocarse en tipos de transacciones y cuentas que representan una amenaza de lavado de dinero, dijo Jamal El-Hindi, subdirector de FinCEN, durante un discurso en octubre. Ese es un cambio del uso histórico de la autoridad 311 para apuntar a bancos y jurisdicciones extranjeras, dijo.

La creación de la nueva división de investigaciones globales permitirá a FinCEN usar su autoridad de recopilación de información con mayor frecuencia, dijo Kenneth Blanco, el director de FinCEN.

Este nuevo enfoque tiene el potencial de incrementar la carga para algunas instituciones—particularmente bancos internacionales con operaciones en zonas riesgosas del mundo, como Medio Oriente, Europa del Este y ciertas partes de Asia—, por lo que es importante que los bancos estén preparados.

En primer lugar, una solicitud de información de FinCEN, si afecta a su institución, y si hay coincidencia de esa entidad en su institución, significa más que simplemente enviarle a FinCEN una respuesta oportuna.

Analizamos a continuación algunas de estas «solicitudes de información» y cómo los bancos deben responder a ellas externa e internamente.

Si la solicitud se realiza a través de una consulta amplia de la Ley Patriota 314 (a), ese es un nivel de respuesta que viene con ataduras internas de investigación y reparación relativamente laxas. Un banco puede simplemente responder afirmativamente y esperar una citación más formal. Como medida de precaución, el banco puede hacer una mini retrospectiva (lookback) en la cuenta para asegurarse de que no se le escapa nada.

Si la solicitud proviene de una citación específica de una agencia de investigación federal que no es FinCEN y que está vinculada con grandes cuentas o cuentas vinculadas con zonas más riesgosas del mundo, eso aumenta un poco más las cosas.

El banco no solo debe responder a la solicitud de manera rápida y certera, sino que debe considerar hacer una retrospectiva más exhaustiva durante un período de tiempo más largo y también revisar cualquier cuenta, persona o empresa con vínculos sólidos con las entidades solicitadas por la agencia.

Ahora pasamos a la tercera solicitud, más arriesgada y exhaustiva: la solicitud de información más expansiva y potencialmente más frecuente que viene directamente de FinCEN.

Los bancos tienen que darse cuenta de que esta es una solicitud proveniente de la unidad de inteligencia financiera del país que ha encontrado vínculos concretos con un caso de delito financiero potencialmente a gran escala en su institución. Por lo tanto, la institución debe considerar una remediación muy amplia y proactiva y buscar y presentar cualquier reporte de operación sospechosa (ROS) que no se haya presentado, antes de que los examinadores llamen.

FinCEN trabaja de la mano con los reguladores federales, por lo que no es difícil imaginarse que, si FinCEN encuentran debilidades en la respuesta a la solicitud de información o, peor aún, revisa los ROS del banco y los encuentra débiles, o no los encuentra, el banco podría estar enfrentando una acción de cumplimiento formal o una sanción de cumplimiento.