Alipay. Libra. M-Pesa. Paxos. Stablecoins. Swish. WeChat Pay. Zelle

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Alipay. Libra. M-Pesa. Paxos. Stablecoins. Swish. WeChat Pay. Zelle y muchas otras, están cada vez más en nuestras billeteras como consumidores y en nuestras mentes como formuladores de políticas. Pero, ¿cómo debemos encarar estas nuevas formas digitales de dinero? ¿Debemos considerarlas dinero? ¿Cuáles podrían ser sus alcances, para empezar, en el sector bancario, donde el dinero se crea y administra habitualmente hoy? ¿Y cómo podrían reaccionar los bancos centrales? ¿Existe la oportunidad de beneficiarse de estas transformaciones, o simplemente la necesidad de regular?

Este documento del FMI: The Rise of Digital Money (el surgimiento del dinero digital) analiza cómo las empresas de tecnología están compitiendo cada vez más con los grandes bancos y compañías de tarjetas de crédito. Las formas digitales de dinero están cada vez más en las billeteras de los consumidores, así como en las estrategias de los funcionarios públicos y reguladores encargados de prevenir los delitos que puedan emanar de éstos. El efectivo está luchando con el llamado dinero electrónico, valor monetario almacenado electrónicamente denominado y vinculado a una moneda como el euro o el dólar. Este documento del FMI identifica los beneficios y riesgos y destaca los problemas regulatorios que probablemente surjan con una adopción más amplia de las monedas digitales. El documento también destaca los riesgos asociados con el dinero electrónico: la potencial creación de nuevos monopolios; amenazas a monedas más débiles; preocupaciones sobre la protección del consumidor y la estabilidad financiera; y el riesgo de fomentar actividades ilegales, entre otros.

Este documento da un primer paso para abordar estas preguntas. Dada su complejidad, limita el alcance del análisis y no se aventura en el ámbito normativo. El objetivo de este documento es ofrecer un marco conceptual para clasificar nuevos fondos digitales, identificar algunos de sus riesgos, pensar en las implicaciones y ofrecer algunas opciones de políticas para que los bancos centrales las consideren. La atención se centra principalmente en la interacción entre las nuevas formas de dinero y el sector bancario; en estabilidad financiera y protección del consumidor. Otros riesgos e implicaciones—como tocar la integridad financiera, la política monetaria y los flujos de capital, y la competencia—, se mencionan de pasada, pero no representan el núcleo de la discusión.