Analizando las necesidades y obstáculos de las autoridades para llevar a cabo investigaciones más precisas en la Dark Web

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El think tank de Estados Unidos The Rand Corporation examina más de cerca la red oscura, o dark web, donde las actividades criminales son difíciles de descubrir, monitorear e investigar para las autoridades y agencias de ley.

Hace unos días, Rand Corporation, el Police Executive Research Forum (Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía) y la Universidad de Denver, en nombre del National Institute of Justice (Instituto Nacional de Justicia), publicaron un informe que se sumerge en una variedad de aspectos criminales de la llamada red oscura.

Históricamente, la mayoría de los crímenes ha tenido lugar en una sola jurisdicción, lo que significa que la mayoría de las pruebas y los testigos necesarios para resolverlos generalmente estaban cerca del investigador. Sin embargo, a medida que la actividad criminal se mueve cada vez más en el mundo digital, la naturaleza y la ubicación de la evidencia ha cambiado. Algunas actividades delictivas en línea se basan en la red oscura, una parte de Internet que utiliza tecnologías de cifrado y anonimato diseñadas intencionalmente para frustrar los esfuerzos de seguimiento.

Para este esfuerzo, se define la web oscura como los servicios hipervinculados en la red oscura a los que solo se puede acceder utilizando el protocolo The Onion Router (o Tor) u otras tecnologías equivalentes Los mercados en línea en la web oscura funcionan en forma similar a eBay o Amazon. El pago generalmente se maneja mediante el uso de monedas digitales (por ejemplo, Bitcoin, Litecoin) y a través de servicios de custodia, escrow accounts.

Cuando el crimen ocurre en foros tradicionales en línea, a menudo deja un rastro de datos e información que puede ser seguido. Sin embargo, en la web oscura, el proceso de recopilar esos datos y convertirlos en evidencia puede ser muy difícil. Para garantizar que puedan realizar sus misiones de manera efectiva, las agencias de aplicación de la ley deben ser capaces de seguir los pasos y realizar investigaciones sin interrupciones entre el mundo físico y el digital.

Existe una falta de conocimiento sobre qué es la web oscura y cómo los delincuentes la aprovechan. Los investigadores a menudo no se dan cuenta de elementos físicos que son indicativos de actividades en la web oscura al recopilar evidencia durante una investigación criminal. Estos artefactos o elementos pueden incluir notas que identifiquen billeteras de criptomonedas, claves de cifrado o direcciones web oscuras.

En 2015, investigadores de la Universidad Carnegie Mellon estimaron que los mercados en la dark web representaban entre US$ 100 y US$ 180 millones por año en volumen total de ventas. Para 2017, los mismos investigadores estimaron que el volumen de ventas de un solo sitio (AlphaBay) había aumentado a aproximadamente US$ 219 millones por año, lo que indica un crecimiento significativo. No todas las transacciones en la dark web son ilícitas; sin embargo, debido al creciente número de transacciones ilícitas, la web oscura ahora está llamando más la atención de las agencias de aplicación de la ley.

Para explorar las necesidades de las fuerzas del orden público para abordar la delincuencia en la red oscura, RAND Corporation y PERF convocaron un taller con profesionales de las agencias de ley e investigadores con experiencia en cibercrimen. Las conversaciones de los panelistas cubrieron los siguientes temas: desafíos generales, incluyendo globalización y capacitación; desafíos técnicos, incluidos el anonimato y el acceso, la identificación de sospechosos y la asignación de recursos; y desafíos legales, incluida la naturaleza multijurisdiccional de este tipo de delitos.

Durante el taller, los miembros del panel identificaron 40 problemas u oportunidades y 46 posibles soluciones (o necesidades) que consideraron que podrían beneficiarse de una inversión adicional en investigación y desarrollo. Al final del taller, los panelistas priorizaron los problemas y oportunidades que identificaron.

En conjunto, las necesidades de alta prioridad identificadas durante el taller representan una forma de preparar a las agencias de ley en todos los niveles para abordar mejor el desafío que plantea el delito cibernético, ahora y en el futuro.